El precio del silencio

París, Francia

Según investigaciones de la doctora Ieva Reklaityte, en el siglo XIX (y probablemente el XX) la ciudad de París presentaba una costumbre verdaderamente curiosa: en los barrios bajos se deshacían de los niños recién nacidos arrojándolos directamente a las fosas, sumideros y letrinas. Más tarde harían lo mismo en los pasillos del Metro. Por esta razón, los vaciaderos de pozos sépticos ganaban fortunas al ponerle precio a su silencio ya que las penas por infanticidio eran muy severas.

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